Este acuerdo representa la “primera molécula de gas” en salir del país, producido en el Complejo Petroquímico José con recursos propios de PDVSA. Aunque no se detallaron volúmenes, destinos ni compradores, se enmarca en una estrategia para monetizar reservas gasíferas y atraer inversión extranjera.
El contrato surge tras años de declive en la producción de GLP, afectada por desinversión y escasez interna, donde gran parte del gas asociado al petróleo se quema sin aprovechar. Rodríguez lo vinculó al cumplimiento de promesas al presidente Nicolás Maduro, destacando el uso de producción nacional sin aportes externos. Previamente, en noviembre de 2025, se mencionó Colombia como posible destino inicial, aunque sin confirmación.
Esta exportación diversifica ingresos más allá del crudo, posicionando a Venezuela como potencial cuarta reserva gasífera mundial en certificación. Se alinea con planes para proyectos costa afuera como Campo Cocuina y Dragón, con inversiones rusas, y fondos soberanos para infraestructura. En un contexto de cambios políticos post-derrocamiento de Maduro y cooperación con EE.UU. bajo Trump, prioriza energía y comercio.
Desafíos Pendientes
| Aspecto | Detalles Anunciados | Estado Actual |
| Volúmenes y Precios | No especificados | Pendiente de concreción |
| Destino y Compradores | Colombia sugerido previamente | Sin confirmación oficial |
| Continuidad | Exportación inicial o regular | Depende de próximos meses. |
| Producción PDVSA | 1.2 millones barriles diarios petróleo | Apoya gas asociado. |
El anuncio genera cautela en mercados por falta de cifras, pero abre puertas a ingresos en divisas y reposicionamiento global.