El recrudecimiento de las hostilidades en Medio Oriente ha vuelto a sacudir los cimientos de la economía global, colocando a América Latina ante un nuevo y extremo choque externo. Aunque la región mantiene una exposición directa limitada al Golfo Pérsico, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) advierte que el sector energético local se convertirá en el principal vector de transmisión de esta crisis.
La evolución del crudo Brent no solo reconfigurará las balanzas comerciales de la región , sino que profundizará una brecha histórica: la división entre las naciones que se enriquecen exportando hidrocarburos y aquellas que se hunden financiando su importación.
Los tres escenarios de la Cepal para el Brent
Para evaluar la magnitud del impacto en este 2026, la Cepal ha proyectado tres escenarios basados en el comportamiento del barril de Brent:
- Escenario Moderado (US$ 86 por barril): Representa un incremento del 25% respecto al promedio de 2025. Bajo esta métrica, el saldo comercial de la región mejoraría un tímido 0,05 puntos del PIB.
- Escenario Intermedio (US$ 95 por barril): Implica un aumento del 38% en la referencia internacional.
- Escenario Extremo (US$ 115 por barril): Un salto del 67% sobre los niveles del año anterior, lo que dispararía las alarmas en gran parte del continente.
Detrás del promedio regional de la Cepal se esconden realidades opuestas. Bajo el escenario moderado, América del Sur registraría una mejora de 0,13 puntos de su PIB gracias a sus exportadores de hidrocarburos. Por el contrario, Centroamérica, Haití y República Dominicana sufrirían una pérdida de 0,9 puntos del PIB, la cual escalaría drásticamente hasta los 2,4 puntos si el Brent toca los US$ 115. En el Caribe (excluyendo a Guyana y Trinidad y Tobago), las pérdidas comerciales se profundizarían desde 0,5 hasta 1,3 puntos del PIB.
El mapa de ganadores y perdedores energéticos
El choque petrolero consolida a Guyana como el fenómeno económico de la década. Con un sector petrolero en expansión masiva, su saldo comercial podría mejorar en torno a los 17 puntos del PIB. Trinidad y Tobago y Ecuador se posicionan también en la lista de beneficiarios directos , respaldados por ingresos de hidrocarburos que representan el 26% y el 16,6% de su recaudación fiscal total, respectivamente.
La paradoja de los refinados: Varios exportadores de crudo ven mermadas sus ganancias debido a su dependencia estructural de combustibles procesados en el extranjero. El caso más ilustrativo es México: a pesar de ser un destacado exportador neto de crudo, el valor de sus importaciones de refinados supera al de sus exportaciones, empujándolo a una posición neta levemente negativa frente al choque fiscal.
En la otra cara de la moneda, los importadores netos de la región quedan expuestos a una crisis de balanza de pagos. Países como Granada, Nicaragua y Honduras figuran como los más vulnerables frente al encarecimiento de la factura energética.
El dilema fiscal: ¿Subsidiar o trasladar el costo?
El segundo gran frente de batalla se libra en las cuentas públicas. Mientras los ingresos fiscales de los exportadores aumentan , los países importadores ven contraerse drásticamente su espacio fiscal debido a la necesidad de contener la inflación interna.
De acuerdo con analistas y agencias financieras como Reuters y Bloomberg, las presiones inflacionarias derivadas de la energía están obligando a los bancos centrales a mantener las tasas de interés elevadas por más tiempo del previsto, ralentizando el crecimiento económico regional.
Los gobiernos se ven forzados a elegir entre trasladar el aumento de precios directos a los consumidores o absorber el golpe mediante subsidios. La respuesta gubernamental ya muestra estrategias diversas en las principales economías de la región:
- Brasil: Eliminó temporalmente los impuestos al diésel e implementó subsidios específicos.
- México: Recurrió a reducciones temporales en el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) aplicable a gasolinas y diésel.
- Chile: Reforzó su Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (MEPCO) y congeló tarifas reguladas.
- República Dominicana y Uruguay: Desplegaron esquemas financieros de amortiguación para blindar a sus sectores productivos y consumidores residenciales.
El panorama para el cierre de 2026 deja en claro que la vulnerabilidad de América Latina no radica únicamente en su geografía, sino en una matriz energética que aún expone sus finanzas a la volatilidad de un Medio Oriente en llamas.
Créditos e Información de Fuentes
- Fuente Principal: Informe macroeconómico y de proyecciones para 2026 de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
- Fuentes Complementarias: Reportes de coyuntura energética global, dinámicas de subsidios fiscales en mercados emergentes y análisis de inflación de las agencias financieras Reuters y Bloomberg.