El gobierno de México ha adoptado un enfoque conservador ante la escalada de precios del petróleo derivada de la guerra en Irán, estimando que el conflicto podría durar alrededor de dos meses y que el precio promedio de la Mezcla Mexicana de Exportación se ubicará en 77,3 dólares por barril este año. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) detalló este supuesto en los Pre‑Criterios Generales de Política Económica para 2027, donde subraya que, aunque el entorno es altamente incierto, se asume un escenario prudente en términos de duración e intensidad del choque internacional.
Supuestos conservadores en el Paquete Económico
La proyección de 77,3 dólares por barril para la mezcla mexicana implica un aumento de alrededor de 40% frente a la cifra incluida originalmente en el Paquete Económico 2026, reflejando la fuerte corrección al alza de los mercados por la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán. Sin embargo, la dependencia reconoce que, en el corto plazo, el precio efectivo ha superado con amplitud ese nivel: la mezcla mexicana cerró en 96,56 dólares por barril esta semana, según datos de Petróleos Mexicanos (Pemex), lo que evidencia una volatilidad que el escenario presupuestario no absorbe completamente.
Pese a estas cifras, Hacienda sostiene que el impacto fiscal de la guerra será “neutro”, gracias a un conjunto de ajustes en la recaudación y gasto, así como a la existencia de reglas de estabilización que permiten equilibrar el presupuesto sin alterar el déficit primario. El secretario Edgar Amador ha señalado que el país puede hacer frente tanto a los efectos fiscales como a las presiones sobre los precios internos de la energía, incluyendo la posibilidad de utilizar mecanismos de estímulos al IEPS en combustibles.
Producción y exportaciones previstas
Además del precio del crudo, los criterios económicos para 2027 incorporan supuestos de producción y exportación. La SHCP estima que México producirá 1,79 millones de barriles diarios de petróleo este año y 1,8 millones en 2027, mientras que las exportaciones se ubicarían en 521.000 barriles diarios para 2026 y 427.600 barriles para 2027. Estos volúmenes reflejan la apuesta por mantener la actividad de Pemex y la api conduct siempre que los precios internacionales sigan ofreciendo un entorno de ingresos por encima de los niveles históricos.
Analistas privados, como el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), han calculado que si el precio de la mezcla supera los 90 dólares por barril, el país podría captar hasta 406 mil millones de pesos adicionales en ingresos petroleros, aunque gran parte de ese monto podría verse compensado por el mayor costo de los estímulos fiscales para contener los precios internos de las gasolinas. Esto subraya el doble rol de México como exportador de crudo pero también como importador neto de combustibles, lo que limita los beneficios macroeconómicos de una subida prolongada del petróleo.
Incertidumbre y riesgos de política económica
En su documento, la SHCP señala que la estimación para 2026 incluye un supuesto conservador “al considerar que la duración del conflicto no exceda dos meses”; al mismo tiempo admite que persiste una elevada incertidumbre sobre la magnitud y evolución de la guerra. Esa incertidumbre limita la capacidad del gobierno para ajustar la política fiscal de forma anticipada y obliga a mantener reglas de contingencia que eviten un desborde en el déficit y la deuda pública.
En conjunto, el escenario presupuestario mexicano combina un precio de referencia más alto para el petróleo, un supuesto de conflicto breve y un énfasis en la neutralidad fiscal, mientras los mercados siguen apreciando una volatilidad que los criterios económicos oficiales no reflejan plenamente.