El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, reveló que propuso a su homóloga mexicana, Claudia Sheinbaum, una posible alianza entre las petroleras estatales Petrobras y Pemex para explorar crudo en el Golfo de México. La iniciativa apunta a desarrollar proyectos en aguas profundas, en torno a los 2.500 metros de profundidad, donde Petrobras ha construido una trayectoria de referencia mundial en producción costa afuera gracias al desarrollo del presal brasileño.
Lula explicó que la llamada a Sheinbaum se realizó a petición de Magda Chambriard, presidenta ejecutiva de Petrobras, interesada en evaluar una asociación con Pemex para proyectos en el Golfo. Según el mandatario, Pemex podría recibir una “ayuda muy grande” de Petrobras en materia de tecnología y operación en aguas profundas, en un momento en el que la petrolera mexicana enfrenta el reto de estabilizar su producción y aliviar su pesada carga financiera.
La propuesta se enmarca en el acercamiento político y económico entre Brasil y México, que han manifestado su intención de profundizar sus lazos en el sector energético. El pasado 9 de marzo, ambos gobiernos abordaron por teléfono el fortalecimiento de las relaciones económicas y expresaron su interés en cooperar más estrechamente en energía, mientras se prepara una visita oficial de Sheinbaum a Brasil en una fecha aún por definir.
Por ahora, ni la oficina de la presidencia mexicana, ni Pemex, ni Petrobras han ofrecido comentarios formales sobre los detalles de la eventual asociación, más allá de las declaraciones públicas de Lula. La posible alianza se produciría en un contexto de transición energética y debate regional sobre el rol de las empresas estatales de hidrocarburos, lo que añade una dimensión geopolítica y estratégica a cualquier acuerdo entre las dos mayores petroleras públicas de América Latina.