El mercado global de materias primas se encamina hacia una fase de alta vulnerabilidad. Los mecanismos que hasta ahora contuvieron una escalada histórica en los precios internacionales del crudo, tras el regreso de las hostilidades en Medio Oriente, han comenzado a perder fuerza de forma acelerada. De acuerdo con una reciente advertencia del Fondo Monetario Internacional (FMI) divulgada por Bloomberg Línea, los tres factores estructurales que evitaron que el barril de petróleo se disparara a niveles récord están prácticamente agotados.
Esta situación ocurre en un momento crítico: las tensiones geopolíticas vuelven a intensificarse en el Estrecho de Ormuz, un paso marítimo clave cuya parálisis tardaría entre dos y tres meses en normalizarse si se interrumpe el flujo físico. A medida que este margen de seguridad se reduce, el impacto del precio del petróleo en América Latina se perfila como un choque inevitable que, según datos de la Cepal, dividirá tajantemente a la región entre ganadores comerciales y perdedores fiscales.
Las 3 razones del FMI: ¿Por qué no había explotado el precio del crudo?
Los analistas del FMI, Jean-Marc Natal y Azim Sadikov, explican que la magnitud del conflicto actual “debería haber disparado los precios” de forma masiva. Si el barril de Brent se ha mantenido cotizando en rangos moderados (en torno a los US$ 84), ha sido gracias a tres amortiguadores temporales que hoy están al límite:
- Retiro masivo de inventarios globales: Para cubrir la brecha de suministro provocada por los bloqueos del Golfo Pérsico —que llegaron a retirar unos 20 millones de barriles diarios de crudo y refinados (una quinta parte del consumo mundial)— el mercado echó mano a sus reservas. Entre marzo y mayo, dejaron de llegar al mercado más de 1.100 millones de barriles, un volumen equivalente a diez días de consumo global que absorbió el golpe inicial a costa de vaciar los inventarios estratégicos.
- Aumento de producción fuera de la OPEP: El incremento de la oferta de crudo por parte de productores no alineados al cartel (destacando competidores americanos) ayudó a equilibrar la balanza en los primeros meses de la crisis.
- Desaceleración de la demanda internacional: Un menor dinamismo en el consumo global restó presión a las cotizaciones de los refinados energéticos durante la primera mitad del año.
El gran problema actual, según advierte el FMI, es que “gran parte de ese margen ya se ha utilizado”. Con inventarios reducidos y la tensión al alza en Ormuz, cualquier nueva perturbación física se trasladará de inmediato a los precios de surtidor. “Reconstruir los inventarios es esencial para prepararse para futuros shocks”, concluye el organismo internacional.
El espejo latinoamericano: Los tres escenarios de la Cepal
El agotamiento de los frenos globales coloca a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) ante la necesidad de calcular los daños de un crudo sin amortiguadores. La Cepal proyecta tres realidades macroeconómicas para el cierre del año según la cotización del Brent:
- Escenario Base (US$ 86 / barril): Un aumento del 25% frente a 2025. El saldo comercial de la región apenas variaría un 0,05% del PIB. Sudamérica ganaría 0,13 puntos, mientras Centroamérica y el Caribe insular perderían 0,9 y 0,5 puntos del PIB respectivamente.
- Escenario Intermedio (US$ 95 / barril): Una subida del 38% del crudo de referencia.
- Escenario Crítico (US$ 115 / barril): Un repunte del 67%. Aquí, las pérdidas de Centroamérica, Haití y República Dominicana se profundizarían hasta los 2,4 puntos del PIB, exponiendo a estas economías a una crisis de balanza de pagos.
La paradoja de los refinados y el dilema de los subsidios
El fin de las reservas globales anunciado por el FMI golpeará con fuerza a los países importadores netos de la región, como Granada, Nicaragua y Honduras. Sin embargo, el informe de la Cepal revela que la infraestructura local genera contradicciones sustanciales: varios exportadores de crudo dependen de combustibles refinados extranjeros para sus mercados internos. El ejemplo más claro es México, cuyas millonarias importaciones de gasolinas superan el valor de sus ventas de petróleo crudo, dejándolo con un saldo neto levemente negativo ante el choque de precios.
Por el contrario, los exportadores puros verán un alivio fiscal inmediato. En Ecuador, los ingresos petroleros equivalen al 16,6% de la recaudación del Estado, y en Trinidad y Tobago alcanzan el 26%.
La encrucijada pública: El verdadero desafío para los gobiernos será decidir si trasladan el encarecimiento global del petróleo a los consumidores o si vacían sus arcas mediante subsidios.
Como señalan agencias como Reuters, los bancos centrales observan con cautela cómo este fenómeno puede anclar la inflación. Para frenar el golpe, Brasil ya eliminó temporalmente impuestos al diésel, México recortó el cobro del IEPS a las gasolinas, y naciones como Chile, Uruguay y República Dominicana han tenido que reforzar o diseñar mecanismos financieros urgentes de estabilización energética.
Con los amortiguadores internacionales prácticamente agotados, la economía latinoamericana ya no puede depender de la suerte climática o de inventarios externos: la resiliencia de cada país dependerá estrictamente de su músculo fiscal y de su dependencia hacia los combustibles importados.
Créditos e Información de Fuentes
- Reporte técnico de los analistas Jean-Marc Natal y Azim Sadikov del Fondo Monetario Internacional (FMI), extraído y adaptado de la cobertura exclusiva de Bloomberg Línea.
- Datos de balanza comercial, proyecciones de PIB y análisis de subsidios de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).