El campo de gas Loran, ubicado en la Plataforma Deltana al oriente de Venezuela, se ha convertido en el epicentro de la estrategia gubernamental para reactivar la industria de hidrocarburos mediante alianzas con operadoras internacionales. Este yacimiento offshore, descubierto en 1983 y compartido con Trinidad y Tobago como parte de la estructura geológica Loran-Manatee, contiene reservas estimadas entre 5,8 y 7,3 billones de pies cúbicos (TCF) de gas natural no asociado, según cifras oficiales y reportes de la industria.
La estructura Loran-Manatee alberga aproximadamente 10 TCF en total, de los cuales la porción venezolana representa alrededor de 7,3 TCF. El campo está compuesto por siete yacimientos, seis de ellos transfronterizos con Trinidad y Tobago, lo que ha requerido negociaciones bilaterales complejas para definir derechos de explotación y esquemas de desarrollo conjunto.
En junio de 2026, Venezuela otorgó a la británica Shell la licencia para desarrollar la Fase I de Loran, que incluye el yacimiento Manatee y parte de Loran, con un volumen objetivo de 4,4 TCF de gas. Apenas dos meses después, en agosto, el gobierno firmó con BP, XRG (filial de ADNOC de Emiratos Árabes Unidos) y UCC Oil and Gas Holding (Qatar) la licencia para la Fase II, que contiene aproximadamente 4 TCF de recursos recuperables.
Bajo el esquema actual, BP operará técnicamente la Fase II con participaciones iguales (33,33% cada una) junto a XRG y UCC, mientras que Shell lidera la Fase I. Ambas fases se desarrollarán en paralelo, lo que podría acelerar la entrada en producción y la generación de ingresos por exportación hacia mercados del Caribe y América Latina .
El campo Loran está ubicado en aguas offshore, con coordenadas aproximadas de 9,93° N y 60,39° O, en una zona que históricamente ha presentado desafíos técnicos por su profundidad y condiciones geológicas. Sin embargo, la participación de operadoras con experiencia en aguas profundas —como BP y Shell— y el respaldo financiero de socios del Golfo podrían viabilizar la inversión requerida, estimada en miles de millones de dólares.
Las autoridades venezolanas han destacado que el desarrollo de Loran no solo busca monetizar reservas para la República, sino también incorporar tecnología de punta, fortalecer la capacidad exportadora y posicionar a Venezuela como un hub energético regional. La reforma a la Ley de Hidrocarburos de 2026, que permitió contratos directos con operadoras privadas, fue un habilitador clave para estos acuerdos.
No obstante, persisten desafíos regulatorios, de seguridad jurídica y de infraestructura que podrían impactar los cronogramas de inversión. Expertos señalan que el éxito de Loran dependerá de la estabilidad del marco legal, la agilidad en permisos y la capacidad de las empresas para ejecutar proyectos en un entorno aún percibido como de alto riesgo político y operativo .
Fuentes consultadas:
- Reuters: BP granted license for Venezuela’s Loran gas field
- BP Press Release: bp awarded Loran Phase 2 licence
- Global Energy Monitor: Loran Gas Field (Venezuela)