Colombia prepara un giro significativo en su política energética. El nuevo presidente, Abelardo de la Espriella, anunció la reactivación de la exploración y producción de petróleo y gas, además de una estrategia para recuperar la solidez de Ecopetrol, la principal empresa energética del país. El mandatario también confirmó que su Gobierno autorizará el fracking bajo estrictos estándares técnicos y ambientales.
La decisión representa un cambio frente a la política impulsada durante la administración de Gustavo Petro, que suspendió la firma de nuevos contratos de exploración de hidrocarburos como parte de su agenda de transición energética. Durante ese periodo, Bogotá priorizó la expansión de las fuentes renovables y buscó reducir la dependencia económica de los combustibles fósiles.
Según la información difundida por Discovery Alert, la capacidad renovable instalada de Colombia habría aumentado de aproximadamente 200 megavatios en 2022 a más de 4.300 megavatios en 2026. El crecimiento, liderado principalmente por la energía solar, constituye uno de los principales resultados de la política energética anterior y difícilmente será desmontado en el corto plazo.
El nuevo enfoque pretende combinar ambos componentes. De la Espriella ha sostenido que la transición energética debe construirse sobre la autosuficiencia y no sobre una dependencia creciente de las importaciones. En ese sentido, el petróleo y el gas continuarían desempeñando un papel central en la generación de ingresos fiscales, las exportaciones y el abastecimiento interno, mientras las renovables avanzan en la matriz eléctrica.
Ecopetrol será el instrumento principal de esta estrategia. La empresa ajusta su plan de inversiones para 2026, con un presupuesto estimado de entre 22 y 27 billones de pesos colombianos. Cerca del 70% de esos recursos se destinaría al segmento upstream, con capacidad para financiar hasta 430 pozos de desarrollo, mientras el resto se dirigiría a transmisión eléctrica, infraestructura vial y proyectos asociados con energías más limpias.
El desafío consiste en transformar los anuncios políticos en proyectos viables. La exploración requiere capital, estabilidad regulatoria, licencia social y largos periodos de maduración. Además, cualquier programa de fracking enfrentará exigencias ambientales, debates jurídicos y resistencia de comunidades y organizaciones ecologistas.
Para el sector energético regional, Colombia vuelve a posicionarse como un mercado relevante para empresas de servicios petroleros, infraestructura y tecnología aplicada a la producción. Sin embargo, la reactivación hidrocarburífera no elimina la necesidad de diversificar la economía ni de reducir las emisiones. El equilibrio entre seguridad energética, ingresos públicos y compromisos climáticos determinará si el país logra convertir este viraje en una política de Estado y no en otro cambio de ciclo.
Fuentes Principales: Discovery Alert — “Colombia Revives Oil and Gas Following Its Renewable Energy Push”, Associated Press — “Colombia’s new president backs oil and gas in energy policy”