América Latina se encamina a convertirse en el epicentro del nuevo crecimiento petrolero mundial en 2026, desplazando a otras regiones tradicionales y reconfigurando el mapa energético global. Impulsada por fuertes incrementos de producción en Brasil y Guyana, la región añadirá suficiente crudo para generar un superávit de oferta que moderará los precios internacionales del petróleo.
Aporte de América Latina al suministro global
De acuerdo con las proyecciones de Oxford Economics, América Latina añadirá alrededor de 1,6 millones de barriles por día (mbpd) de nueva capacidad de producción en 2026, convirtiéndose en el principal motor de crecimiento fuera de la OPEP+. Este incremento se produce en un contexto en el que otras regiones enfrentan declinó naturales, limitaciones de inversión o restricciones por sanciones.
Brasil será el gran protagonista, apoyado en el desarrollo de sus campos pre-sal offshore operados por Petrobras, lo que llevará su producción total a cerca de 5,5 mbpd. Guyana, por su parte, continuará una de las expansiones más rápidas del mundo gracias al bloque Stabroek operado por el consorcio liderado por ExxonMobil, consolidando al país como nuevo actor relevante en el mercado global.
Otros productores de la región y el mundo
Además de Brasil y Guyana, Argentina contribuirá con un crecimiento sostenido a partir de Vaca Muerta, reforzando el papel de Sudamérica como polo de oferta incremental de crudo de calidad media y liviana. En contraste, México y otros países de la región muestran estancamiento o crecimientos modestos por restricciones de inversión, madurez de campos o marcos regulatorios menos favorables.
En el escenario global, Estados Unidos seguirá creciendo, pero a un ritmo más moderado, con un aumento cercano a 400.000 bpd, sustentado en mejoras de productividad en el shale más que en un gran aumento de plataformas. La OPEP+, especialmente Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, tiene previsto añadir casi 1 mbpd hacia la segunda mitad de 2026, mientras que Rusia tenderá a estabilizarse antes de iniciar una fase de declive por el impacto prolongado de sanciones y restricciones tecnológicas.
Impacto en los precios y en el mercado
El superávit de oferta previsto tendrá un efecto moderador sobre los precios internacionales del crudo, evitando escenarios de shock alcista sostenido. Oxford Economics estima que el Brent podría ubicarse alrededor de los 58 dólares por barril hacia finales de 2026 y descender a cerca de 55 dólares en 2027, asumiendo que la OPEP+ mantenga una gestión activa de cuotas y que el shale responda con disciplina de capital.